El baccarat es uno de los juegos de casino más antiguos y respetados del mundo. Su simplicidad aparente esconde una profunda estructura matemática que ha fascinado a jugadores y analistas durante siglos. El juego se desarrolla entre dos manos: el Banquero y el Jugador, siendo el objetivo obtener una mano cuyo valor total sea lo más cercano posible a nueve.
Los valores de las cartas en el baccarat son únicos. Las cartas del 2 al 9 valen su valor nominal, el 10 y las figuras (J, Q, K) valen cero, y el As vale uno. El cálculo del total se realiza tomando únicamente la cifra de las unidades; por ejemplo, una mano con 15 puntos se cuenta como 5. Esta característica fundamental define toda la estrategia del juego.
Existen tres tipos principales de apuestas en el baccarat: apostar al Jugador, apostar al Banquero, o apostar a un Empate. Cada apuesta tiene diferentes probabilidades y pagos. Las apuestas al Jugador pagan 1:1, las apuestas al Banquero pagan 0.95:1 (debido a la comisión del 5%), y las apuestas a Empate pagan típicamente 8:1 o 9:1 según el casino. El margen de la casa varía significativamente dependiendo del tipo de apuesta elegida.